Siembra directa: la revolución en la forma de sembrar

Desde que Marcelo Fagioli en sus ensayos en el INTA Pergamino vio que la labranza cero no disminuía el desarrollo de las plantas frente a la técnica de arado, un cambio trascendental en la manera de sembrar se comenzó a gestar.

Si bien no fue él quien desarrolló finalmente el sistema, su pensamiento innovador y su valentía para desafiar las “verdades” que hasta ese momento se tenían por certeza a la hora de cultivar el suelo, fueron el germen de lo que vendría.

La siembra directa cambió rotundamente la forma de hacer agricultura en el mundo, haciendo la práctica más sustentable.

Su uso protege a los suelos de la erosión y cuida el agua almacenada en ellos, y esto logra maximizar la productividad sin dañar el principal recurso que la sustenta: la tierra.

La siembra directa es uno de los avances tecnológicos más importantes de las últimas décadas e implicó no solo un cambio en el paradigma de la agricultura sino también modificaciones profundas en el manejo de la actividad y hasta en la configuración empresarial del sector.