Consecuencias económicas de la dispar distribución de las semillas

La semilla de maíz, por su forma irregular, genera problemas en la alimentación de las placas de las sembradoras que derivan en una distribución no homogénea en el surco. Esto impacta en los rindes.

La siembra de maíz presenta el desafío de la dispar distribución de las plantas dentro del surco. Este problema se produce por la falta de uniformidad en la morfología de la semilla que hace que rebote dentro del tubo de salida de la sembradora (en vez de rodar como lo hacen otras) y caiga en lugares diferentes a los establecidos.

La siembra del maíz es un factor clave para su productividad. Se estima que el 50 por ciento del rendimiento final está relacionado con cómo nazca la planta. Otras variables que afectan la correcta distribución de las plantas en el surco son la irregularidad del terreno y la velocidad de avance de la sembradora.

¿Por qué es importante la distribución uniforme de las semillas?

Cuando las semillas no se distribuyen de manera correcta se genera en los cultivos una mayor jerarquización entre individuos: surgen así plantas dominadas y dominantes. Las plantas dominadas crecerán a una menor tasa y esto reducirá el rendimiento al momento de la cosecha.

La distribución uniforme de plantas aumenta la tolerancia del maíz a condiciones de estrés, mientas que si ésta es irregular cada ejemplar no podrá capturar y usar eficientemente los recursos y sufrirá un tipo específico de estrés.

¿Cuánto se pierde por la mala distribución de las semillas en el surco?
Para poder evaluar la uniformidad de siembra se calcula el desvío estándar de la distancia entre semillas en el surco de siembra. Se trata de una medida de dispersión que nos indica el promedio del desvío en una determinada zona. Si el desvío es mayor, mayor será la desuniformidad de la distribución de las semillas en el surco.

Para obtener una siembra de calidad, el desvío estándar máximo recomendable es de 5 cm. Hasta esa distancia, la propia planta compensa las diferencias. Pasado ese número la disminución en el rinde aumentará a medida que se incrementan los centímetros de desviación.

Universidades de nuestro país y CREA calcularon que la perdida por variabilidad en el distanciamiento de siembra es de 100 kg por cada 1 cm de Desvío Estándar.

En Argentina, se calcula que el desvío estándar con el que se produce maíz es de 12 cm.

Salvados los 5 primeros centímetros por la propia compensación de las plantas, los restantes 7 centímetros de desvío generan una pérdida promedio de unos 700 kg por hectárea, algo más de U$s 100 dólares por campaña.

Si consideramos que en nuestro país se producen unos 6 millones de bolsas de maíz anualmente, destinadas a sembrar unos 7 millones de hectáreas, podemos determinar el alcance de las pérdidas económicas que estos problemas en la siembra generan.

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